12 de enero de 2012

Fabula Niño Malgeniado

Había un niño que tenía un muy mal genio, y constantemente perdía la paciencia. Un día, su padre le dio una bolsa de clavos y le pidió que clavara uno en la puerta cada vez que perdiera la paciencia. El primer día, el muchacho clavo 40 clavos detrás de la puerta. A medida que pasaban los días, el niño aprendía a controlar cada vez mas su mal genio.

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Descubrió que era mas fácil controlar su rabia que clavar los clavos en la puerta. Llegó un día tal que no perdió la paciencia ni una sola vez. El padre le sugirió que cada día que lograra controlar su carácter, retirara un clavo de la puerta. Cuando ya no habían mas clavos el niño se lo contó a su padre, y este, le mostró la puerta y le dijo:

- Has trabajado muy arduamente hijo, pero mira todos esos hoyos en la puerta. Nunca será la misma. Cada vez que pierdes la paciencia, dejas cicatrices en los demás, exactamente como las de la puerta.

Moraleja: Cada vez que perdemos la paciencia y tratamos mal a los demás, dejamos una huella en ellos. Por mucho que hagamos para disculparnos, la marca queda en esa persona. Controla tu mal genio y lo que haces.